Mis inicios están en el mundo de la auditoría, una profesión que me apasiona. Empecé en Barcelona al acabar la universidad y, más adelante, volví a Andorra. La auditoría te permite pasearte por todos los rincones de una empresa, aprender cómo funciona, qué mejoras se han aplicado, con éxito o sin él, y qué maneras de trabajar existen. Y te das cuenta de que no hay ninguna fórmula mágica, porque cada empresa tiene su secreto y su porqué.
También me ha llevado a analizar sectores muy distintos, tanto privados como públicos, y a ver cómo se puede aprovechar lo mejor de cada uno, la libertad del privado y el orden procedimental del público, donde nada se pierde. Esa mirada me llevó a dar el salto de la auditoría a la fiscalización, dentro del Govern, y hoy soy secretario general del Comú d'Encamp. Más de quince años entre la auditoría, el control financiero y la gestión pública.
Me interesa que la administración funcione mejor, con procesos más simples, decisiones basadas en datos y tecnología que sirva de verdad. Siempre me han atraído la programación y la informática, e incluso me planteé estudiar ingeniería informática. La inteligencia artificial me ha permitido hacer realidad lo que siempre me había atraído y programar, a nivel aficionado, mis propias herramientas. Lo hago en mis ratos de ocio, pero algunos de estos proyectos han acabado siendo aplicaciones profesionales.
¿Hacemos girar el rubik?